martes, 28 de julio de 2009

DOBLE PRIME

Nota: Los acontecimientos aquí narrados son reales, por petición del (o la) habitual protagonista, se omite el nombre de los participantes...

-Bien, tiene razón; mejor nos vamos a otro lado a jugar a Batman y Robin, porque esto se está poniendo muy raro...


Hay un asunto con ser parte del pequeño grupo de los aplicados; la soledad. Los niños suelen ser crueles con quienes no encajan con el estrecho concepto que sus familias y el contexto les han dado de normalidad; los hijos de padres divorciados, separados o solteros, los aplicados, los que leen, los que se visten distinto... Los otros, los extraños, son despreciados y relegados.

Hay un asunto con ser parte del grupo de los raros; encontrarse y reconocerse en los distintos...


Inicio del verano; fin de cursos en la primaria. Los alumnos de 6° han organizado una fiesta para celebrar el haber acabado la educación primaria... Los raros, obviamente, no fueron invitados.

Tampoco es que importe demasiado, la segregación pierde algo de su encanto cuando el segregado no desea estar junto a quien le segrega. Los raros han organizado su fiesta de fin de curso.

No son muchos, tal vez unos diez (siete niños y tres niñas) en la casa de uno de ellos... La fiesta empieza como se espera que estas cosas empiecen; hay música infantil sonando, botanas y refrescos... Algunos juegan con el Atari en la televisión de la sala, otros se cuentan chistes o hablan sobre la secundaría a la que acudirán cuando acabe el verano.

La fiesta se desarrolla como se espera que estas cosas se desarrollen, hasta que los padres del anfitrión deciden ir al cine... Total, qué puede pasar; solo son unos niños de 11 años y, además, los aplicados de la escuela, la casa y ellos están seguros.

Sabiéndose solos, el anfitrión esboza una sonrisa... ¿Alguno de ustedes ha fumado o probado el alcohol?


¿Cuánto tiempo y alcohol se necesita para emborrachar a diez niños aplicados?

Tiempo, poco... Alcohol, mucho... Papá tenía una cava envidiable y muchos cigarros ocultos en donde el niño no podría encontrarlos, se supone...

Al corto rato la escena es dantesca: El anfitrión baila sin camisa sobre el sofá, un niño duerme contento sobre su propio vómito, la alfombra de la sala es un enorme cenicero, uno de ellos intenta averiguar (con martillo en mano) cómo funciona la televisión, el resto observa mareado y divertido la escena... Todos, menos dos.

A ella no le gustó el sabor del alcohol y el espectáculo le parece, cuando menos, deprimente. Él ya había probado la cerveza y no le gustaba, al menos no tanto como le gustaba ella... Por eso tomó poco y platicó mucho mientras los demás vaciaban botellas y consumían cigarros.

Ella propuso ir al cuarto de los padres (donde había otra televisión) a ver algún programa infantil, él aceptó.


Sentados en la cama, algo alegres por el alcohol, se rieron de los chistes tontos y repetitivos. Sentados en la cama, hombro con hombro, vieron acabarse el programa infantil y empezar la primer telenovela de la tarde. Sentados en la cama, muy juntos, vieron a los protagonistas del melodrama barato besarse con pasión.

¿Has besado a alguien? Preguntó ella... Él tenía novia, por supuesto, se tomaban de la mano en los recreos y, a veces, pegaban furtiva y apresuradamente sus labios... No así, contestó él.

Imitando a los pésimos actores, por vez primera y torpemente, besaron con pasión... Se abrazaron y las manos de él tocaron los glúteos de ella, por vez primera con deseo y no por agresión.

Entre besos, ella lo miró; ¿sabes qué sigue? Le sonrió... En quinto y sexto habían tenido clases de educación sexual, sabían cómo, con qué y dónde... Sólo que cuando lo vieron en clase, impartido por un profesor de 60 años y más de 150 kilos, el proceso les pareció más biología que diversión...

Sentados en la cama, uno frente al otro, tocándose; descubrieron el placer de la biología...

No hubo magia... Bueno, la hubo en una versión torpe, confundida y rápida... Cansados, aún un poco mareados por el alcohol, se vistieron y se durmieron en la cama de los padres.


Los padres regresaron y encontraron en la sala a dos niñas y seis niños inconscientes en su borrachera. El anfitrión dormía sin camisa sobre el sofá, algunos lo hacían sobre vómitos y cigarros en la alfombra, dos niños soñaban abrazados junto a un televisor destrozado, las niñas se habían encerrado en el baño y yacían abrazadas, ambas, a la taza llena.

En la recamara encontraron dormidos a dos amigos que, espantados por el comportamiento de sus compañeros, se refugiaron y quedaron dormidos... Tenían once años y eran los aplicados de la escuela; ¿qué otra cosa podían pensar los padres?

Todos, menos ellos, fueron regañados. Los padres y/o madres de todos fueron llamados, menos los de ellos; Deberían aprender a sus compañeros, mírenlos, tan sanos y juiciosos... Si alguna vez, entre las sábanas, se descubrieron las pruebas que negaban su inocencia, es algo que a la fecha, muchos años después, aún permenece en el misterio.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Jopé, sólo 11 añitos.

Y lo que más susto me ha dado: ¡desde quinto habían tenido clases de educación sexual!

Pd. Pues que sepa el (o la) Habitual que me ha hecho muy mayor en un instante. Y eso no se perdona.

John Mismo

mario dijo...

Si digo J. Mismo ¿le atino al autor?

Necio Hutopo dijo...

Y bueno, Mismo, a según de qué país estemos hablando, las clases de educación sexual empiezan incluso desde primer año... En mis tiempos (que ya ha pasado agua bajo el puente desde entonces), efectivamente, iniciaban en quinto grado...

Tocayo... Pues no, no le ha atinado... Y yo que creía que los lentecitos y el peinado eran suficiente pista...

Irredenta dijo...

imaginome muchas cosas, pero el cazador de dingos debe ver y no espantarlos

y maldita sea la educación en colegio católico que esa clases cayeron en 3ero de secundara después de que 3 chicas se embarazaron del intendente

Necio Hutopo dijo...

3 chicas del intendente? del mismo intendente? Y hablamos de secundaria?... Eso creo que es delito en casi cualquier parte del mundo, no?

Ahora, la referencia a los dingos creo que no la entendí...

mario dijo...

Podria ser "L"?? osea, lograi??

Ernesto Gabriel dijo...

Caray, una cosa lleva a la otra...

Los recuerdos se me agolparon de repente al leer esta historia: adolescencia, secundaria, prepa, fiestas y lunadas... Ojalá y hubiera tenido esa suerte con las chicas de la escuela, pero a mi siempre me rechazaban.

De todas formas, muy buen texto. Hay aquí un escritor en ciernes...

Ernesto Maldonado Lozada

Necio Hutopo dijo...

Pues no tocayo, no fue Lograi... QUe a este paso casi que creo que al Luciernago deberemos declararlo "desaparecido en ección"...

Ernesto, bienvenido acá...

Lograi el Luciérnago dijo...

Joder, pues yo iba a presentar mi teoría, pero me arrepentí después de leer la de Mario...
Y ahora va Necio y me jode la alegría :p
Aunque hay ciertos detalles que me hacen sospechar que se trata de un Habitual Transcharquiano...
Por cierto, Mario, muchas gracias, pero yo, a los 11, no estaba seguro de cómo coño iba aquello...

Necio Hutopo dijo...

Y bueno, Don Lograi, siga intentado que el concurso sigue abiwerto hasta que AQUÍ se diga el nombre del (o la) protagonista...

Eso sí, no aviente pistas probablemente erradas...

Rebeca dijo...

Yo lo sé, yo lo sé!!! es HUTOPO!!!! :D

Lograi el Luciérnago dijo...

Bueno, en cualquier caso, apuesto por Irredenta...

Lograi el Luciérnago dijo...

Pues apuesto por Irredenta...

X dijo...

Y entonces? Quien fue?