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miércoles, 27 de octubre de 2010

en el 6° aniversario...

Pues nada, haciendo eco (como siempre, tarde) de las iniciativas marcianas
Que yo recuerde sólo una vez he enviado algo al jefe sin verlo publicado después... Y hasta eso se disculpó (o bueno, algo así)... El asunto, si la memoria no me engaña, era sobre no herir suceptibilidades con esta imagen y texto:

"Imagen encontrada en las aulas para catecismo de la Catedral de Rio Verde (San Luis Potosí, México)...

De aquí que "algunos" sacerdotes tengan la "santa" costumbre de "bendecir" a sus fieles más pequeños... La Santa Madre Iglesia SÍ piensa en los niños"...


Y digo yo... Menos mal que no le envíe algo así, no?

Y bueno... Alguien alguna vez visitas estos bites? Algun Habitual por un casual? Uds. también enviaron algo al marciano y nunca más se supó?... ÉSTA ES SU OPORTUNIDAD, acá lo publicamos... Total, la gente ya se enoja conmigo hasta por lo que no hago...

domingo, 10 de octubre de 2010

10 del 10 del 10

Y bueno, la fecha es la de publicación, no la del evento en sí... pero si la memoria no me fallla (que a veces pasa) y nada salió dimaetralmente mal (que esperemos que no), este fin de semana La Nane y Seomán acaban de cometer suicidio...Ya en serio, que toda salga bien y hagan muchas fotos del viaje de bodas a Japón... mmm... Hagan muchas fotos DE LA PARTE TURÍSTICA del viaje de bodas a Japón...

jueves, 17 de junio de 2010

THOK!!!

Y ahora ya me dejo, no?... C*Ñ*...
En fin, que esto es por hacer eco del post del jefe y porque estaba esto muy abandonado...

domingo, 16 de mayo de 2010

Europeando

Nota preliminar: Ésta es la versión habitual, para apuntes más serios de Europa, acá...
Y bien, resulta que en la tarde-noche del primer día de mi visita europea me reuní con este selecto grupo:
(efectivamente, a dos de ellos les falta color... Además, estuve a punto de pintarlos como una rubia CTG y una cosa-mole-thing de piedra naranja)
En Barcelona, una ciudad que en uno de sus principales atractivos turísticos (el café de los Cuatro Gatos) exhibe una pintural tal que así:

("Para andar en bicicleta, es imposible tener la espalda derecha" que dice la pintura, aunque también podría decir "Ese es el manubrio o estás contento de verme?")


Entonces, no debería sorprender que viera Europa con otros ojos.Mi primer destino* después de las tierras ibéricas fue Köln (Alemania). Ya saben, aquella ciudad en la que, durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados no bombardearon su catedral gótica porque les servía de referencia para bombardear todo alrededor.

Ahí tuve el primer atisvo de la comida típica alemana:
(por cierto, en la primer foto no se ve, pero el jefe pidió uno de los de la segunda fila)
Y de sus particulares formas de tomar fotos:
(cámara digital... Entienden? "digital"... mmm... Vale, al despacho)
En toda la ciudad encontré dos tiendas frikies:
(y bueno, a mi me gusta el LEGO... Qué?)
Y muchas, muchísimas referencias a su pasado como enclave romano. Vamos, que hasta un museo sobre eso tienen, en el cual han logrado rescatar el mosaico que adornaba parte de las termas de la localidad:Mosaico que nos puede dar una idea de que las termas no eran sólo baños públicos:
("nunca falta un roto para un descocido", que decía mi abuela).
No debería sorprendernos, los romanos heredaron (robaron-copiaron-piratearon mala cosa) el arte griego... Y ya sabemos cómo se las gastaban los griegos:
(o a qué creían que se refería la frase "torcerle el cuello al ganzo"?)
Efectivamente, de Köln fui a Paris (o Paguis, Paguis) y ahí, como buen turista, al Louvre, dónde pude comprobar por qué el arte occidental le debe tanto al greco-latino:
("Te quiero, te lo digo con una mano en el corazón")
(los franceses, que durante la época napoleónica querían parecerse en TODO a los romanos)

Y a Notre Dame, donde pude comprobar que los santos son unos canijos:

(Hala, todos posando, menos Jesús que está perdiendo el equilibrio)

(Como te caigas de ahí vas a quedar hecho un cristo)
También pude apreciar que allá el comic pijamero no es que mole mucho:
(comics pijameros en la Shakespeare Library)

(Sí, leyeron bien, el Rey Lear en versión manga es un apache)
Vamos, en toda la ciudad sólo pude encontrar dos tiendas de comics, ubicadas una frente a la otra en una única esquina:

(no dejaban tomar fotos adentro)

No es que importe mucho, si uno sabe a dónde voltear puede encontrarse con los personajes de comic franco caminando por la calle:
(o tomando el metro, ya puestos)


En fin, de Paris me regresé a Alemania. Dónde pude comprobar que, efectivamente, en Alemania la fiebre del Manga está pasando:

(cerrado)

Y que los alemanes tienen una muy extraña visión de sí mismos:

("ese es tu tercer pie o estás contento de verme"?)

Finalmente, un día aciago en el que la temperatura rondaba los 3°C, sin tener nada mejor que hacer, fui al zoológico de Heidelberg, donde una de sus principales atracciones me recibió tal que así:

(¡JEF... Sí, vale, al despacho de nuevo)

Ya en serio, muchas gracias a quienes puede encontrar y a quienes no, espero que haya una próxima vez.. Y si no... Bueno, ya demostré que se puede cruzar el charco, no?

*Estuve a punto de escribir "mi primera parada", pero mejor no, que nos conocemos...

sábado, 5 de diciembre de 2009

anécdota vergonzante 1

Pues como nadie se ha animado a enviar algo para su publicación (del concurso no sé... Será cosa de preguntarle al jurado si alguien ha enviado algo)... Me veo obligado a publicar...

LA GRITONA

Esta historia se basa en un hecho real, los nombres de los personajes son omitidos y algunas situaciones han sido cambiadas, para proteger al escritor de la furia de quien no se sabe si lee estas líneas.


Sucede a veces que uno tiene que volver al claustro materno.

No es tarea de estos párrafos el explicar los cómos y por qués de la depresión de su protagonista, pero baste decir que ante la posibilidad de una vida alimentada a base de sopas instantáneas y pizzas a domicilio, él decidió volver al claustro materno. Éste es el punto importante.


Otro punto importante es que él trataba de recuperar la idea de cotidianidad.

No era tarea fácil, por poco más de tres años su mundo había girado en torno a una única presencia... Y ella se marchó de la única forma en que él no podía seguirla. No era tarea fácil y él la hacia mal.

Tratando de remediar la soledad se entretenía en las compañías efímeras...


Este es el contexto y esta es la historia.

Se conocían desde tempo atrás, no es que fueran amigos; sólo conocidos. Coincidían en algunas fiestas y cuando se cruzaban por la calle, se saludaban. A veces, cuando las circunstancias se daban, jugaban a coquetear el uno con la otra y a la inversa, nunca con otra intención que el mero afán lúdico... Hasta esa noche.

Coincidieron en una fiesta en la que sus caras eran las únicas que reconocían entre las de los asistentes. Platicaron, bailaron y bebieron juntos... Terminaron juntos en una cama extraña, conociendo sus sabores un poco mezclados con el del alcohol...


Fue idea de ella.

A la mañana siguiente fue su idea el que, tal vez, convendría conocerse un poco más. Acordaron salir juntos, conocerse fuera del coqueteo inocuo y de la cama. Por una semana fueron al cine, a cenar, a convivir... Ese Viernes, después de salir, terminaron cenando en casa de él.

No era a primera vez que él llevaba una mujer al claustro materno, afortunadamente la casa era lo suficientemente grande como para permitirle estar con alguien sin incomodar al resto de los habitantes... Hasta esa noche.


Todo empezó como empiezan esas cosas, caricias, abrazos, besos... Las ropas sobrando... Casi siempre las palabras son meros acompañamientos, no esta vez... “Llámame perra”, gritó ella... “Dime que soy tu puta”, ordenaba en voz estridente... “Pégame”, “Métemelo por atrás”, “Hazme llorar”...

Consternado y temeroso de que los gritos despertaran a alguien de su familia, aquella noche él no pudo terminar. Ella, exhausta y satisfecha se quedo dormida, él se quedó mirándola dormir, sin haber podido desahogarse.

A la mañana siguiente habló con ella. Le mencionó lo incómodo que sus gritos le habían hecho sentir... No era culpa de ella, le aclaró, sólo que estar en la casa materna tenía su precio y parte de él, justamente, era el no incomodar a quienes bajo el mismo techo vivían (si se ha de ser sinceros, su familia no ha mencionado hasta ahora, muchos años después, nada sobre el particular).

Ella se disculpó, prometió no hacerlo más...

Pasó el tiempo. Se veían poco, tal vez dos o tres veces por semana y, cuando acababan juntos, siempre era en una cama alquilada... Ella no gritaba., de vez en vez él creía adivinar en los gestos, en ese morderse los labios, en el besarlo, en algunas aptitudes, el grito reprimido... Ella ya no gritaba.


“Llévame a tu casa”, le dijo una noche después de un concierto; “prometo portarme bien”.

Al principio todo iba bien. Terminaron juntos, sudorosos y cansados. Ella se durmió en sus brazos y él se quedó mirándola dormir, tan apacible... En la madrugada ella se despertó, medio dormida empezó a besarlo, a acariciarlo, él correspondió; bebió de su manantial y entró en ella... “Llámame perra”, gritó ella... “Dime que soy tu puta”, ordenaba en voz estridente... “Pégame”, “Métemelo por atrás”, “Hazme llorar”...

“Tenemos que hablar”, le dijo él a la mañana siguiente; “y no te va a gustar”...


Algunas veces, pocas a lo largo de los años, ha vuelto a encontrarla... Ella está bien, se casó con alguien de cara desconcertada y tienen dos hijos; parecen felices juntos... Él, bueno, él sigue caminando.


Mario Stalin Rodríguez


Venga, anímense a enviar sus colaboraciones... por favor, por favor... POR FAVOOOOOOR

martes, 28 de julio de 2009

DOBLE PRIME

Nota: Los acontecimientos aquí narrados son reales, por petición del (o la) habitual protagonista, se omite el nombre de los participantes...

-Bien, tiene razón; mejor nos vamos a otro lado a jugar a Batman y Robin, porque esto se está poniendo muy raro...


Hay un asunto con ser parte del pequeño grupo de los aplicados; la soledad. Los niños suelen ser crueles con quienes no encajan con el estrecho concepto que sus familias y el contexto les han dado de normalidad; los hijos de padres divorciados, separados o solteros, los aplicados, los que leen, los que se visten distinto... Los otros, los extraños, son despreciados y relegados.

Hay un asunto con ser parte del grupo de los raros; encontrarse y reconocerse en los distintos...


Inicio del verano; fin de cursos en la primaria. Los alumnos de 6° han organizado una fiesta para celebrar el haber acabado la educación primaria... Los raros, obviamente, no fueron invitados.

Tampoco es que importe demasiado, la segregación pierde algo de su encanto cuando el segregado no desea estar junto a quien le segrega. Los raros han organizado su fiesta de fin de curso.

No son muchos, tal vez unos diez (siete niños y tres niñas) en la casa de uno de ellos... La fiesta empieza como se espera que estas cosas empiecen; hay música infantil sonando, botanas y refrescos... Algunos juegan con el Atari en la televisión de la sala, otros se cuentan chistes o hablan sobre la secundaría a la que acudirán cuando acabe el verano.

La fiesta se desarrolla como se espera que estas cosas se desarrollen, hasta que los padres del anfitrión deciden ir al cine... Total, qué puede pasar; solo son unos niños de 11 años y, además, los aplicados de la escuela, la casa y ellos están seguros.

Sabiéndose solos, el anfitrión esboza una sonrisa... ¿Alguno de ustedes ha fumado o probado el alcohol?


¿Cuánto tiempo y alcohol se necesita para emborrachar a diez niños aplicados?

Tiempo, poco... Alcohol, mucho... Papá tenía una cava envidiable y muchos cigarros ocultos en donde el niño no podría encontrarlos, se supone...

Al corto rato la escena es dantesca: El anfitrión baila sin camisa sobre el sofá, un niño duerme contento sobre su propio vómito, la alfombra de la sala es un enorme cenicero, uno de ellos intenta averiguar (con martillo en mano) cómo funciona la televisión, el resto observa mareado y divertido la escena... Todos, menos dos.

A ella no le gustó el sabor del alcohol y el espectáculo le parece, cuando menos, deprimente. Él ya había probado la cerveza y no le gustaba, al menos no tanto como le gustaba ella... Por eso tomó poco y platicó mucho mientras los demás vaciaban botellas y consumían cigarros.

Ella propuso ir al cuarto de los padres (donde había otra televisión) a ver algún programa infantil, él aceptó.


Sentados en la cama, algo alegres por el alcohol, se rieron de los chistes tontos y repetitivos. Sentados en la cama, hombro con hombro, vieron acabarse el programa infantil y empezar la primer telenovela de la tarde. Sentados en la cama, muy juntos, vieron a los protagonistas del melodrama barato besarse con pasión.

¿Has besado a alguien? Preguntó ella... Él tenía novia, por supuesto, se tomaban de la mano en los recreos y, a veces, pegaban furtiva y apresuradamente sus labios... No así, contestó él.

Imitando a los pésimos actores, por vez primera y torpemente, besaron con pasión... Se abrazaron y las manos de él tocaron los glúteos de ella, por vez primera con deseo y no por agresión.

Entre besos, ella lo miró; ¿sabes qué sigue? Le sonrió... En quinto y sexto habían tenido clases de educación sexual, sabían cómo, con qué y dónde... Sólo que cuando lo vieron en clase, impartido por un profesor de 60 años y más de 150 kilos, el proceso les pareció más biología que diversión...

Sentados en la cama, uno frente al otro, tocándose; descubrieron el placer de la biología...

No hubo magia... Bueno, la hubo en una versión torpe, confundida y rápida... Cansados, aún un poco mareados por el alcohol, se vistieron y se durmieron en la cama de los padres.


Los padres regresaron y encontraron en la sala a dos niñas y seis niños inconscientes en su borrachera. El anfitrión dormía sin camisa sobre el sofá, algunos lo hacían sobre vómitos y cigarros en la alfombra, dos niños soñaban abrazados junto a un televisor destrozado, las niñas se habían encerrado en el baño y yacían abrazadas, ambas, a la taza llena.

En la recamara encontraron dormidos a dos amigos que, espantados por el comportamiento de sus compañeros, se refugiaron y quedaron dormidos... Tenían once años y eran los aplicados de la escuela; ¿qué otra cosa podían pensar los padres?

Todos, menos ellos, fueron regañados. Los padres y/o madres de todos fueron llamados, menos los de ellos; Deberían aprender a sus compañeros, mírenlos, tan sanos y juiciosos... Si alguna vez, entre las sábanas, se descubrieron las pruebas que negaban su inocencia, es algo que a la fecha, muchos años después, aún permenece en el misterio.